Estamos a escaso un mes del verano, la gente esta ultimando los detalles de la famosa “operacion bikini”: dietas, cremas milagrosas, alcachofas por un tubo, y por supuesto un poco de deporte. Dice la teoría, que no la práctica, que consumar todas estas modalidades del adelgazamiento express es relativamente sencillo. Pero, la práctica es prácticamente impracticable en Portugalete. Y no por el precio alto de la alcachofa en las fruterías locales, de esto podemos librar al ministro Solbes, sino por una anécdota vivida en mis carnes el otro día relacionada con la oferta municipal de deportes

Resulta, que los últimos lunes de cada mes, los portugaluos y portugalujas, como diría Juan José, tenemos que hacer cola para pedir cita en nuestras instalaciones para tener sitio los siguientes treinta días. ¡Hacer cola para hacer deporte! ¿Que será lo próximo? Pues lo próximo es que esta cola se forma desde las 07:30 de la mañana. Teniendo en cuenta que no comienzan a recibir hasta las 08:30, os podéis imaginar que la cola va precedida de un gran madrugón. Que los lunes jode más, claro está.

En estas, cuando abren la ventanilla, y crees que podrás llegar a tiempo a clase, trabajo o cualquiera que sea tu deber diurno, te encuentras con el funcionario más lento a esta orilla del mississipi (el nervión-ibaizabal). El ritmo de trabajo caribeño es veloz comparado con este. ¡Acojonante!

Total, lo que ganaré en salud este mes haciendo deporte, lo perdí este lunes esperando y esperando durante hora y media. Be jarrillero, my friend!