El otro día viví una de las situaciones más ridículas posibles y una de las que mayor sonrojo público me ha provocado. Resulta que estaba en clase de Informática, no diré de que facultad, y mientras la profesora daba sus pesadas explicaciones sobre bases de datos (hay que ver que pesadilla) me dediqué a darme una vuelta por internet. Entré, como tantas otras veces en Aupatu para ver que se cocía en la actualidad.

Estúpida de mi, no me di cuenta de que el ordenador tenía el sonido activado. O mejor dicho, ¿Cómo me voy a dar cuenta si ese maldito trasto no tiene altavoces? . Y en fin. Os podeis imaginar, en el mismo momento exacto en el que la profesora terminó una frase, le di a aupar y….

¡¡¡¡ AUUUUUPA !!! Aupaaaaaaaaaaaaa!!!!!

Sono en toda la clase. Al instante todos se dieron la vuelta. Todos me miraron. Para colmo mi compañera Cristina empezo a reirse ante la mirada atónita del resto de la clase que no sabía que narices había pasado. Al menos la profesora no se atrevió a decirnos nada (seguramente no se dio cuenta que había pasado exactamente ya que al girarse sólo vio a Cristina tirada por el suelo y a mi muerta de vergüenza) . Simplemente siguó con sus explicaciones después de una mirada heladora.

Pufff que agobio.